En marzo, el ECU 911 registró más de 8 mil llamadas por violencia intrafamiliar, 30% menos durante el mismo periodo en 2019 ¿La razón? Durante el aislamiento las víctimas tienen mínimas posibilidades para pedir auxilio.

Escrito por: Gisella A. Rojas y Carlos E. Flores

Foto: Sofía Arboleda

♦♦♦♦♦

El machismo no está en cuarentena, aunque los números puedan hacerlo creer. En marzo las llamadas de auxilio al ECU 911 por violencia intrafamiliar tuvieron una notoria caída. Sin embargo, estas estadísticas según Cecilia Chacón, quien encabeza la Secretaría de Derechos Humanos en Ecuador, no reflejan una disminución real de la violencia sino que esta se ha quedado entre la impunidad y el silencio de las cuatro paredes de los hogares. 

Desde que se inició la declaratoria de emergencia sanitaria en el país, el 11 de marzo, la problemática ha sido una preocupación desde diversos sectores sociales.

En efecto, las cifras del ECU 911 reportan una baja en las llamadas de auxilio durante el tiempo que lleva la pandemia. La funcionaria comparó las cifras de marzo de este año con las de 2019 donde –dice– hubo 12 mil llamadas. Es decir, un 30% menos con respecto la fecha actual.

Ante el escenario, Chacón explica que en esta cuarentena “han caído los datos por la imposibilidad del acceso a los medios tecnológicos o porque tienen el agresor al lado”, revela.

Por ejemplo, en Guayas, la provincia con más llamadas por esta causa, en marzo registró 3.081 pedidos de auxilio. Eso significa una reducción del 20% con respecto a diciembre de 2019. Mientras que Pichincha, la segunda provincia con mayor denuncias, tuvo 1.627 llamadas, es decir, 45% menos.

Annabelle Arévalo, psicóloga del Centro Ecuatoriano para la promoción y acción de la Mujer (CEPAM), revela que la línea de apoyo que habilitó esta entidad también ha tenido menos usuarias. “Desde fines de marzo hasta el 16 de abril he tenido 22 llamadas y normalmente cuando tenemos las oficinas son 60 llamadas al mes”. Al igual que Chacón, ella agrega que “es difícil la situación de las mujeres para tener fácil acceso con la justicia y hacer una demanda. Lo que podemos palpar es que hay un subregistro porque no pueden llamar”, destaca.

Arévalo, además, advierte que las usuarias contactadas denuncian que la Policía llega luego de dos horas. “Hasta eso la mujer pudo haber muerto” y cuando finalmente aparecen –prosigue– tratan de que esa mujer vuelva con el agresor. “Le advierten (al agresor) que si vuelve hacer algo lo llevan preso, pero que ahorita por la pandemia se trate de amigarse y de hablar. La mujer se queda con mucho riesgo”.

¿Cuántas llamadas se procesan?

La emergencia sanitaria para hacer frente al coronavirus implica que la mayoría de los servicios estatales se hayan reducido a sistemas de atención virtual. O que se hayan implementado medidas de inmovilidad (confinamiento) a través de toques de queda.

La abogada María Verónica Espinel, en relación a los datos proporcionados por el ECU 911, expresó su preocupación sobre esta problemática. Por un lado, dijo que esas cifras hay que compararlas con otras como las del Consejo de la Judicatura, que –casi en el tiempo que el ECU 911 presentaba su reporte, explica– presentó números sobre las flagrancias que se iniciaban por materia de violencia contra la mujer. “Y estas flagrancias apenas son 225 denuncias receptadas por el sistema judicial versus las más de 8 mil llamadas de mujeres solicitando auxilio”.

Y, por otra parte, ella recordó una entrevista radial en la que también participó la ministra Chacón. La funcionaria dijo que al menos el 58% de las llamadas al ECU 911 se perdían porque no las hacía directamente la mujer. Por ejemplo, la comunicación la hace un niño o niña quien al identificar la violencia piden auxilio por sus madres, dice Espinel. Entonces, cuando devuelven la llamada –continúa– les dicen a las autoridades que de ese número no salió ninguna llamada o que no está sucediendo nada en esa casa.

Pero, hay otro elemento: la ministra Chacón también dijo en esa entrevista radial que el restante 40% eran llamadas difíciles de atender por un sinnúmero de causas. “Yo conozco que existe un desbordamiento de la presencia policial. Al no asistir un agente de la policía nacional no se levanta un parte por el presunto delito cometido en contra de la mujer y, por lo tanto, no llega al sistema judicial”.

“Medidas creativas”

Entonces, ¿qué estrategias se pueden plantear para hacer enfrentar la violencia contra las mujeres? Chacón insiste que la puerta de entrada es el ECU 911 y el número 1800 DELITO opción 4. Y da algunas indicaciones: 1) ubicar a una persona de confianza que conozca la situación de violencia que vive y que si al hacer la llamada nadie le responde entonces da aviso a la policía, 2) pedir ayuda a toda cosa y 3) no confrontar al agresor para no aumentar la condición de violencia.

Esas son medidas que se estipulan en el «Protocolo de comunicación y atención de casos de violencia de género e intrafamiliar durante la Emergencia Sanitaria por Coronavirus«. Además, el Servicio de Protección Integral que atiende a víctimas de violencia tiene en el país 46 oficinas distribuidas en diferentes ciudades donde pueden buscar refugio. 

Pero, la abogada Espinel cree que en estos tiempos de pandemia el Estado debe adoptar medidas creativas y extraordinarias. Ella dijo, por ejemplo, que las instituciones del Estado ya conocen los lugares donde existe la violencia. Cada año –prosigue– el Consejo de la Judicatura recibe solo en contravenciones un promedio de 45 mil denuncias.

Es decir, se trata de mujeres que ya denunciaron alguna vez violencia física. Ellas pueden estar en riesgo. “Con esas mujeres se podría hacer una georreferenciación, se podrían hacer acciones antes de que esta mujer llame al 911, incluso”, destacó.

Chacón también tiene en cuenta las acciones que pueden emprender los consejos cantonales y las juntas de protección de derechos para atender los temas de violencia contra las mujeres. “Los municipios deben establecer los mecanismos virtuales necesarios para que la ciudadanía pueda acercarse”. E incluso, agrega, se pueden promover campañas permanentes para evitar el consumo de alcohol, que es un disparador de la violencia.

“Viernes, sábado y domingo, se inicia la escalada de violencia por más que se hayan reducido las llamadas al ECU911” enfatiza Chacón. Con ello concuerda Arévalo quien indica que, los “factores como el alcohol, o bien el confinamiento, potencian y fortalecen la capacidad de los agresores para ejercer violencia”. 

Además, Espinel expresó su preocupación por el alto número de muertos por Covid en Guayas. «Hay unas condiciones que pueden favorecer el esconder el cuerpo de una mujer que pudo haber sido víctima de femicidio, no tan evidente. No solo a golpes sino por asfixia, por ejemplo. Entonces, se dice que muere por Covid. Es muy preocupante”, señaló.

Hasta marzo de 2020 en el país se han registrado 10 casos de femicidio, según datos de las Fiscalía General del Estado. 

La violencia machista también sigue su curso en diferentes países de latinonamérica. Por eso, ONU Mujeres en una publicación titulada ‘COVID-19 en América Latina y el Caribe: cómo incorporar a las mujeres y la igualdad de género en la gestión de la respuesta a la crisis, ha expuesto que “en contexto de emergencia aumentan los riesgos de violencia contra las mujeres y las niñas, especialmente violencia doméstica, debido al aumento de las tensiones en el hogar”.

En tiempos de pandemia, una de las fórmulas para combatir el virus es quedarse en casa. Sin embargo, hay quienes no están a salvo ni en ella.